
Era una mañana tranquila, como la de todos los días. Eran las 7:00 AM y el despertador empezó a sonar.
Fui al refrigerador en busca de comida. Damn it! No había nada para desayunar. Me fui de la cocina y regresé a mi cuarto a arreglarme. Fui con toda la calma del mundo hacia la parada de las combis. Esperé un rato hasta que encontré una. Estaba casi llena, pero aún así me subí porque me daba flojera esperar a otra.
Hasta ahora son las 8:20 AM. Llegué a la escuela, a pesar de que no había nada bueno que hacer ya que los profes ya habían pasado calificaciones. La única razón por la que fui es porque quedé con unos amigos de ir a Sam's Club a comer pizza. Debo decir que supera por mucho a la calidad de las de Domino's, al menos aquí en Tabasco.
Son las 9:00 AM y estamos casi listos para partir hacia dicho lugar. El portón de la escuela estaba cerrado y el guardia no estaba, así que esperamos un rato más. Tiempo después vimos que el guardia convocó a hacer 2 filas, una de chicos y otra de chicas, así que mis amigos y yo nos metimos en la fila correspondiente. Se abrió el portón y nos emocionamos porque traíamos hambre, cuando de pronto nos dijeron que teníamos que subir a un camión. Todos nos quedamos con cara de WTF? porque no sabíamos sobre lo ocurrido. Tratamos de escapar, pero nos llevaron cerca de donde estaba el autobús. La secretaria, una de tantas asistentes de la directora, nos preguntó si teniamos el premiso de nuestros padres para ir a dicho evento. Nosotros dijimos que no, que ni siquiera éramos de los grupos que iban al evento. Primero nos dijeron que nos fuéramos, así que pensamos en irnos a Burger King ya que a mi estimado amigo Robert (Rogiomor) se le olvidó la tarjeta de Sam's. 2 de mis amigos lograron escapar cruzando hacia el otro lado de la calle, mientras que nosotros estábamos decididos en irnos a Burger King tomando la misma calle donde se encontraba el mentado autobús. Total, que nos agarró la secretaria y nos obligó a ir en el camión, con o sin permiso de nuestro padres. No sé ustedes, pero a mi me parece una muestra de prepotencia por parte de la dirección. También es una verdadera muestra de pendejez por parte mía ya que no le hice caso a mi amigo cuando me dijo que cruzara la calle.
Ya dentro del autobús estuve mentando madres y filosofeando a la vez, haciéndome preguntas como: "¿a dónde demonios nos llevan?", "¿cuánto va a tardar esta madre?" "¿por qué estoy aquí?", "yo sólo quería un buen desayuno en compañía de mis amigos, ¿es mucho pedir?", etc.
Cuando terminé, uno de mis amigos me sugirió que nos escapáramos de la dizque excursión. Yo acepté, pero lo que importan son las acciones y no las palabras. ¿Por qué digo esto? porque no pude llevar a cabo dicho plan. Se supone que cuando llegáramos al lugar nos revolveríamos entre la multitud y correríamos hasta llegar a la parada de combis más cercana, pero como todos salieron del autobús de manera ordenada se nos frustró el plan, así que a él se le ocurrió otro: escabullirse pidiendo permiso de ir al baño. Una buena idea, dije yo. Aún así no pude escapar porque me detuvieron mientras trataba de ir al baño, para luego irme del lugar. Mi amigo si pudo, de hecho corrió con todas sus fuerzas hasta llegar a su casa, según me dijeron.
Ya dentro del lugar, que por cierto se llama Centro de enseñanza sobre la hemofilia, que se supone que es una enfermedad caracterizada por la ausencia de un factor de coagulación en la sangre, es decir, que si tienes hemofilia y te golpean, te lastimas o te caes puedes sangrar hasta morir, aunque a veces puede producirse de manera espóntanea, según San Wikipedia.
Pero bueno, al estar dentro del Centro de hemofilia nos dijeron que nos sentáramos, cosa que hicimos. Por cierto, ya eran las 10:30 AM.
Horas más tarde, no recuerdo bien por el exceso de aburrimiento y dolor de trasero, nos dieron una especie de folleto tamaño carta donde hablaban sobre las adicciones, que no debes fumar por esto, que el alcohol hace daño y no sé cuánta jalada. Digánme, ¿a caso piensan que así harán conciencia sobre el abuso del alcohol y el tabaquismo? yo digo que no porque cuando la gente es adicta a algo se aferra, de tal manera que hace caso omiso a todo lo malo que le dicen sobre tal cosa. Tal vez algunos reflexionen, pero otros simplemente se lo tomarán a la ligera y seguirán con su vicio. Personalmente pienso que es una buena campaña, pero mal aplicada, porque eso se debe enseñar durante la secundaria, o si es posible a partir de quinto y sexto grado de primaria porque ya en bachillerato es demasiado tarde. Como sea, encontré varias formas para desaburrirme, como hacer papiroflexia con los folletos, fastidiar a los que estaban a mi lado y creo que estuve pensando en los próximos artículos, la verdad no me acuerdo mucho. Si me preguntan por qué no saqué mi celular para escuchar buena música es porque el maldito prefecto andaba rondando por ahí, a la caza de celulares y juegos portátiles.
Son las 1:45 PM y esta porquería se acabó. Nombraron a los ganadores del evento y regresamos al camión. Mientras íbamos de regreso a la escuela un amigo (Mr. Hanh) llamó a otro amigo (el que me dijo que cruzara la calle) para saber dónde estaba, él se había quedado frente a la escuela, del otro lado de la calle. A las 2:00 PM terminó el martirio y me fui con Robert y el otro que se había quedado a Burger King. Al final de cuentas tuve mi desayuno, con 7 horas de retraso (recuerden que a las 7:00 AM fui por algo en el refri y no había nada). Compré un Whopper tamaño grande. Salí de Burger King con el tanque lleno y me fui a mi casa. Llegué a las 3:10 PM y le platiqué sobre todo esto a la empleada doméstica, que también es la ama de llaves, para que no le fuera con el chisme a mi mamá de que me fui a otro lado sin razón alguna.
Pues bien, así terminó uno de los peores días que he tenido (el peor fue el de este artículo). Mi consejo: hay veces en que debes darle la razón a tus amigos, y nunca te dejes confiar de gente tan gandalla como la secretaria. Ah... y si te obligan a subir a un autobús, aunque sea una excursión realizada por la escuela, corre con todo lo que puedas y no digas nada al día siguiente.
Anécdota avalada por Mr. Hanh y Rogiomor.