No me gusta la gente religiosa
No me gusta la gente religiosa.
No me gusta la gente que se la pasa en la iglesia, templo o en cualquier otro santuario.
No me gusta que me hablen de una religión que se parezca o sea contraria a la mía.
Para ser claro, me vale un méndigo y miserable comino tu religión.
Me vale si eres católico, adventista, pseudo-cristiano, cristiano evangélico, testigo de Jehová, mormón, musulmán, judío, hindú, budista, sintoísta, maoísta, tibetano, de la piedra angular o cualquier otra religión que se haya separado de la Católica.
Es más, si no he mencionado la tuya ponla en este renglón _________________.
Igualmente me vale.
No me importa si los mormones no toman café, no me importa que los testigo de Jehová no donen sangre, o no respeten a los símbolos patrios, no me importa si los sabáticos no comen carne de cerdo, no me importa si los evangélicos no toman alcohol, no me importa que los hindúes no coman carne de vaca, no me importa sus estúpidas reglas.
Lo voy a decir de una vez: no me hables de tu religión, porque te ganarás un enemigo público.
No me digas que tengo que leer la Biblia, ya que es decisión de cualquiera si leerla o no, y eso no significa que me voy a ir al infierno, o algo parecido.
Hay personas que leen la Biblia y pueden ser muy malditas, no lo digo porque lean la Biblia, sino porque no importa que religión profeses, sino si eres buena persona o no.
Los que se cambian a otra religión deberían arrojarlos en aceite caliente por burlarse de Dios.
Lo que más odio de una persona religiosa es que critican a los de otras religiones (en el caso de los protestantes) porque no leen la Biblia, porque no practican tales valores o cometen algún pecado.
Si eres de esas personas, aléjate de mi, entrometido(a).
No te metas en mi vida y yo no haré algo de lo que te puedas arrepentir.
En conclusión: Me declaro agnóstico a partir de ahora.
DATO: Una persona agnóstica es aquella que tiene una religión, pero no la profesa o no la pone como parte de su vida, sino que cuenta a la religión como algo necesario en algunos aspectos sociales, económicos o culturales, tal es el caso de la Navidad, el Día de Muertos o el 6 de enero. Podemos decir que ser agnóstico es tener religión sin ser un practicante de élla.

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